Desde hace varios días que tenía ganas de subir algunas fotos de los regalos que me han hecho para mi cumple número 30. He de decir que han sido todos de sorpresa ya que no me esperaba recibir cosas que necesitase tanto y que me gustasen como me han gustado.
Obviamente comenzaré por el regalo de mi mujer (Feliz día amor), ella me regalo una billetera (cartera) de Fossil de piel negra muy chula, en horizontal con cierres. Pero despues de pasar todas mis cosas me dí cuenta que no me resultaría demasiado útil porque me iba a costar sacar la T10 (tarjeta de transporte), la tarjeta del banco y el DNI para hacer el 90% de las co mpras que hago y que el lugar para guardar las monedas no era demasiado cómodo. Recién el viernes nos hicimos tiempo para ir a cambiarla, ésta es también de una piel muy suave (suponemos que de oveja), tiene muchos compartimentos, es cómoda y me gusta. El problema es que no tiene bolsillito para las monedas y ya estaba muy acostumbrado con mi cartera actual, pero no importa porque me da la excusa para comprarme un monedero.
David y Johanna fueron otros de los que me sorprendieron, me regalaron un perfume L’eau d’Issey de Issey Miyake en edición limitada que nos gusta mucho, tiene un aroma muy fresco y veraniego, ideal para los meses que se avecinan. Sólo pudo venir David porque Johanna tenía de visita a su hermano, a su abuela y al novio de ésta, y como su vuelo desde Finlandia se demoró tuvieron que usar ese día para ir de compras.
La Familia Ponce, él fue mi jefe en la agencia de publicidad durante un montón de años, nos trajo unas golosinas que trajó Diego de su último viaje relámpago a Buenos Aires: Pico Dulce (una especie de piruleta), Palitos de la Selva, Billiken y Flin Paff (caramelos), alfajores (Jorgito, Terrabusi), Bon o Bon blanco y negro y una especie de Vauquita pero con otro nombre (la Vauquita es una de las golosinas más ricas de Argentina, es dulce de leche duro relleno de dulce de leche más blando).
Y por último (last but not least) mis compañeros de trabajo sabedores de que había perdido mi mochila en los Ferrocarrrils me la repusieron regalándome una de Coronel Tapioca de color marrón con vivos negros (ya cambiaré la foto, ahora Gi duerme y no puedo fotografiar la mía) y un paraguas adentro, dos de las cosas que me había olvidado en el maletero del tren.
Me han gustado mucho todos los regalos.
He recibido felicitaciones por mail de mis padres, mis suegros, cuñado, mis tíos, mis primas y nadie más (y de Martín desde Puerto Rico).
Mi hermano le escirbio un msn a Gi al día siguiente pero no se dignó a escribirme un mail, mis ‘amigos’ ni se acordaron y no recibí ni un correo (aunque ya sabemos como son). Es lo que digo siempre, a esta altura de mi vida no tengo la obligación de relacionarme con nadie, sólo me escribo o hablo con quien quiero, y me he dado cuenta en este último tiempo que hay un montón de gente con la que no me interesa relacionarme.

















